martes, 2 de julio de 2013

Sea of Love


When you go under the waste
What am I supposed to say?
I see people on the floor
They're slidin' to the sea
Can't stay here anymore
We're turning into thieves
If I stay here trouble will find me
If I stay here I'll never leave
Hey Jo sorry I hurt you,
but they say love is a virtue don't they?
I see you rushing now
What did Harvard teach you?

lunes, 1 de julio de 2013

2013 - 2


Cinco muertos y un herido

La hora no es precisa en el servicio Expreso del Metropolitano que sube raudamente por la Vía Expresa en dirección al Centro de Lima. El bus no está ni tan lleno ni tan vacío, y yo espero sentado en algún lado, o quizás parado contra alguna columna. Estoy en la recta final, en un viaje suicida que acabara con mi vida. Hay una bomba bajo el puente Benavides y estoy obligado a morir en el bus en el que viajo. El recorrido ha sido sincronizado: la bomba debe explotar cuando pase junto a ella. Cruzo miradas con un desconocido. No tiene cara, no tiene nombre, no tiene sentido y quizás por eso me cautiva. A pesar de la detonación inminente hablamos. Me distraigo y perdido me divierto.
Pasamos por la Estación 28 de Julio y recuerdo que tengo que enviar la señal de confirmación cuando paremos en Benavides. Pero no quiero. Sé que tengo que hacerlo, pero no quiero. Miro dubitativamente mi celular y lo guardo nuevamente. Y tomo la decisión impulsiva. Basta con pensarlo para cambiar la velocidad. El bus acelera surcando los carriles vertebrales en la vía rápida y pasamos velozmente bajo el puente Benavides. El bus no se detiene. Yo no mando la señal.
Hay enojo en el aire y culpa en mi corazón. Miro hacia atrás desde la Estación Ricardo Palma, y siento la tierra temblar. Una nube de humo envuelve la estación anterior mientras esta se desploma. La gente grita, asustada, los buses caen y los carros se dan vueltas de campana mientras el Expreso en el que viajo sigue alejándose rápidamente.
Inmediatamente escucho por el altoparlante. La cuenta total es de cinco muertos y un herido. Cinco muertos y un herido. Cinco muertos y un herido. Los números se repiten una y otra vez en mi mente desconcertada mientras el bus se aleja conmigo. El desconocido ahora conduce, cada vez más rápido, y cada vez más lejos, y el bus se adentra con mi desconcierto en las profundidades de los Andes.



(Basado en un sueño evidente)

martes, 21 de mayo de 2013

Voyeur

Ritmo cadente con paso marcado
sus ojos llamaron calientes, blindados.
La nostalgia al pasado
y a lo antes sufrido.
El futuro es incierto pero no indefinido

Enamorado de un algoritmo,
el escenario es un reto pequeño.
Sale caro ser espectador impotente
Ilusionado, obseso, vulnerable y herido

Hoy es hoy y no hay mañana que cambie
Ni lotería ni sangre ni beso ni perfecto.
No me ames. A mí me da lo mismo. A ti no.

martes, 2 de abril de 2013

9 razones para no manejar

No manejo. Camino y uso el transporte público. Acá 9 razones que explican por qué.

1. El tráfico es una buena mierda.
2. Caminar es más ecofriendly.
3. El tiempo en el transporte público no es tiempo muerto. Es tiempo para leer o dormir.
4. El pasaje es más barato que la gasolina.
5. Caminar es ejercicio y te mantiene saludable.
6. Cuando caminas las calles siempre son de doble sentido.
6. No te chocan, no te rayan el carro, no se desinfla la llanta.
7. No te para la policía.
8. No tienes que tramitar SOAT, revision tecnica ni tarjeta de propiedad.
9. No necesitas buscar estacionamiento.


martes, 22 de enero de 2013

1877

van pasando los días y con ellos me acostumbro al nuevo ritmo. la crisis vocacional es permanente porque la búsqueda de 'el camino' es también permanente. hay miles de cosas por hacer pero no pueden hacerse todas. hace poco me dijeron que la vida es una aventura y no un safari guiado, y de a pocos creo que me estoy abriendo camino.

patrick manson, padre de la medicina tropical, describió en 1877 el ciclo de vida de la filaria en mosquitos. con eso estableció un paradigma recontra importante para las enfermedades transmitidas por vectores. acá va un cuadro pintado por ernest board  en 1912 que encontré googleando y que voy a tener en mi casa algún día.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Últimos días


Últimos días de internado. Este ha sido el año en que más he aprendido medicina. He roto paradigmas. Lo que dicen los libros, las guías y las separatas de pregrado no valen ni pesan cuando no hay recursos. Una sonrisa y un “te vas a sentir mejor” pueden tener más impacto que un ibuprofeno. En la práctica y con algo de perspectiva, todo lo aprendido pierde sentido cuando no sirve para ayudar a las personas.
No entiendo los medicamentos, no entiendo la farmacoterapia. No entiendo enfermedades como la diabetes o la hipertensión, que son complejísimas y multifactoriales, y a las que nosotros disparamos al aire con medicamentos probados in vitro y sustentados con evidencia estadística,  ¿cuántas veces alteradas por intereses económicos de gigantes industriales que contemplan bolsillos antes que pacientes?
El sistema de salud pública es tan malo que no importa si la calidad de mi trabajo es la mejor. Siempre he sentido que no soy un buen interno, porque siento que mi trabajo no mejora sustancialmente la calidad de vida de mis pacientes, y eso me frustra. El desgaste emocional es inmenso y el impacto es poquísimo. La burocracia es una empalizada de papel contra la cual me he estrellado cada día, pero no hay solución en seguir quejándome. Estoy tomando una decisión.
No quiero hacer residencia o especialidad. No quiero ser pediatra, cirujano, internista ni ginecoobstetra. No es por engreimiento de no querer tener guardias, no es flojera ni mediocridad. Me incomoda que la etiqueta de “médico general” o “médico sin especialidad” se diga con vergüenza, como si el pregrado de medicina no fuera de por sí mucho más largo y demandante que cualquier otro.
Vengo de una familia de artistas, filósofos y humanistas, en donde se celebran la vida y la estética, se respetan la ciencia y la razón, y la creatividad y las ideas son como el agua y el pan. Dedicar mi vida a cuidar enfermos y verlos morir no me satisface, me entristece y llena de impotencia.
Pienso que puedo tener más impacto trabajando con poblaciones que con individuos. Que hay más verdad en la medicina preventiva y en la promoción de la salud que en la terapéutica ciega. Que la epidemiología, la salud pública y el control de enfermedades no son sólo más enriquecedoras intelectualmente, sino que convergen con política, economía, y antropología, y hacen justicia al renacentismo que descuido.
Hoy soy Médico aunque me falten 4 meses de papeleos. Hace siete años al empezar la carrera me propuse no pasar por la vida sin hacer una diferencia, y hoy lo constato. Me propongo a dedicar mi existencia a mejorar la de los demás. Eso no significa que vaya a seguir el camino tubular y prefabricado que dictan la carrera y los maestros. Solo pido que lo respeten.